Lady Chatterley’s Lover, 2015 [En pocas palabras]

Lady Chatterley’s Lover 

Jed Mercurio

Inglaterra

2015

Simpática adaptación para televisión del clásico de H.D. Lawrence. La historia es bien conocida por su alto contenido sexual pero el aspecto más interesante es la diferencia de clases sociales (de hecho el contenido sexual de esta adaptación es más bien poco). Con todo, el final me tomó por sorpresa porque no he leído el libro.

No hay mucho más que decir sobre esta película. Si se la encuentran en televisión un día cualquiera haciendo zapping podrían invertirle las dos horas sin remordimientos.

M. Dolores Collazos

Wild, 2014 [En pocas palabras]

Wild

Jean-Marc Vallée

Estados Unidos

2014

Qué fácil es ir dando tumbos por la vida. Cheryl sabe de eso. Lleva a cuestas un montón de basura emocional, años de abusos de drogas y alcohol y ni hablar de su desaforada vida sexual. La buena noticia es que todavía hay un gramo de sensatez en su interior así que, en un esfuerzo por demostrarse que no ha sucumbido a la avalancha de autodestrucción iniciada por la muerte de su madre, decide recorrer en solitario el Pacific Crest Trail, un sendero que conecta México con Canadá. Todo un reto.

El desafío no es tanto corporal como espiritual. Recorrer la cresta del Pacífico es un ejercicio de reflexión y crecimiento personal durante el cual Cheryl descubre que puede ser una mujer valiente y decidida, capaz de cumplir metas y fijarse objetivos. Alguien muy diferente de la adicta a la heroína que queda en embarazo y no sabe de quién y que la película introduce a través de flashbacks. Conforme lucha con lo agreste del paisaje Cheryl se desprende de todo juicio moral sobre su pasado y lo asume simplemente como “su vida”: un conjunto de hechos que debían suceder para que ella llegara a ser quien es.

La película tiene un mensaje poderoso. Habla de no rendirse, de aprender, y de cómo todos tenemos la capacidad de tomar las riendas de nuestro destino. Siembra la semilla del reto personal, del abandono de la zona de confort y de la superación de estereotipos (“una mujer sola no puede viajar”). No creo que la caminata haya significado para Cheryl una metamorfosis, mucho menos una expiación. Se trata más bien de un rito liberador y de sanación, un ejercicio de autoaceptación y reconciliación con su pasado para darle paso a un futuro prometedor y con un propósito.

Después de ver la entrañable relación de Cheryl con su mamá es inevitable preguntarse cuál es el polo a tierra de uno mismo.

María Dolores Collazos

The New World, 2005 [En pocas palabras]

The New World

Terrence Malick

Estados Unidos

2005

Decidí ver esta película para conmemorar el 12 de octubre. Estaba buscando algo relacionado con el encuentro entre dos mundos y apareció The New World, basada en el romance entre Pocahontas y John Smith que conocimos por la película de Disney (aunque según Wikipedia nunca hubo tal romance).  La fotografía me sorprendió muchísimo. Impecable. Valdría la pena verla sólo por eso. Hay una calidez especial, una tenue luz amarilla que juega con pelo largo de Pocahontas y humaniza el relato. De repente, John Smith y Pocahontas dejan de ser personajes del mito fundacional americano y se convierten en dos enamorados sin pretensiones.

Dicho lo anterior, la película promueve una idea básica que no comparto: el profundo contraste axiológico entre ingleses y nativos. Mientras los indígenas son retratados como gente que no sabe de maldad ni de codicia, los ingleses se muestran poco transparentes, envidiosos y calculadores. John Smith lo comprueba cuando pasa una temporada con ellos y poco a poco se despoja de sus esquemas mentales para abrazar la paz de vivir entre gente generosa. Se admira de la sencillez de la tribu, de su bondad y de su profunda conexión con la naturaleza. No quiere irse pero es forzado a hacerlo y cuando vuelve a su campamento todo le parece vil y terriblemente sórdido. Esta visión siempre me ha parecido ingenua. No creo que los indígenas de entonces (ni los de ahora) hayan sido una comunidad inmaculada. No creo que con la civilización (lo que sea que ello signifique) lleguen los vicios de la moral, creo más bien que éstos son inherentes a todo grupo humano, independientemente de la etnia.

María Dolores Collazos

 

El ciudadano ilustre, 2016 [En pocas palabras]

El ciudadano ilustre 

Gastón Duprat, Mariano Cohn

Argentina

2016

 

Volver a tu ciudad natal puede ser encantador hasta que ella te recuerda por qué te fuiste de ahí.

Daniel Mantovani, escritor argentino, ha ganado el Nobel de literatura y sin embargo considera que la única cosa (importante) que ha hecho en su vida es salir de Salas, su pueblo natal. Ha desarrollado toda su carrera literaria en Europa, donde ha pasado los últimos 40 años, y la sola idea de volver a Salas parece ponerle los pelos de punta. Aún así, Daniel vuelve. Así empieza El ciudadano ilustre, película divertida, crítica e incómoda.

Al principio todo va bien. Salas es un lugar apacible de gentes sencillas cuya inocencia y calidez contrasta con la cortesía impersonal de Daniel. Todos quieren abrazarlo y agasajarlo, pero Daniel es un tipo de maneras europeas que hace mucho dejó de confundir calidez con atrevimiento así que se niega educadamente a arriesgar su espacio interpersonal.  Este contraste da lugar a situaciones llenas de humor negro que mantienen la atención del público y exponen lo conflictivo del retorno (los dos pilares que sostienen la película son el guión y la actuación de Óscar Martínez, no hace falta nada más). Entonces el cordón umbilical que muchos guardamos con nuestra ciudad natal, y que podemos estirar a lo largo del tiempo y el espacio pero jamás romper, empieza a tirar de Daniel. Su estricto código comportamental se flexibiliza, y si bien no está completamente complacido con su visita, sí parece estar saldando una vieja deuda consigo mismo. Daniel lo logra: se conecta con Salas.

Entonces sucede lo inevitable: tras dos o tres desencuentros, Salas se revela como un pozo de mediocridad e irracionalidad en donde Daniel parece ser el único hombre sensato. Ahora recuerda por qué se fue del pueblo; ahora está claro por qué tiene que irse nuevamente. Después de todo, Daniel siempre ha sido un tipo incómodo. Poco a poco la película deja atrás las situaciones cómicas e irónicas y se convierte en una reflexión sobre el oficio de escribir, el pasado y la realidad.

Me identifiqué rápidamente con Daniel. No tengo nada que ver con el mundo literario pero mi relación con mi ciudad natal es conflictiva y siempre termino volviendo (a lo mejor es que nunca me fui). Nada qué hacer: hay lugares que lo persiguen a uno para siempre; “puedes huir pero no puedes esconderte”, dice un amigo mío.

 

María Dolores Collazos