Trainwreck, 2015 [En pocas palabras]

Trainwreck

Judd Apatow

Estados Unidos

2015 

Película plana, aburrida y para nada chistosa (mentira, tendrá dos o tres chistes buenos pero nada mas). No me explico por qué recibió tan buenas críticas. Tiré a la basura dos horas de mi vida que habría podido invertir en otra cosa.

M. Dolores Collazos

Relatos Salvajes, 2014 [En pocas palabras]

Relatos Salvajes

Damián Szifrón

Argentina

2014

Relatos Salvajes es la suma de cinco historias inconexas que retratan con ironía y humor negro el lado más irracional y violento de la condición humana. El título de la película es literal: el director nos regala cinco relatos de gente salvaje y lo hace de una manera cómica y plausible. Los diálogos son tan brillantes y ocurrentes que es imposible no reír a carcajadas y al salir del cine todos tenemos la certeza de que terminar atrapado en una de esas situaciones absurdas no sería tan raro. Y de hecho ha pasado. Todos hemos sido alguna vez uno o varios de sus personajes. ¿Quién no se ha sentido un ciudadano impotente y diminuto frente a la ineptitud del Estado? ¿Quién no se ha imaginado a sí mismo aplastando todos sus enemigos? ¿Quién no ha deseado tener una pizca de poder para usarlo contra quien fue ruin, soberbio o mezquino en su momento?

En este punto, la película es algo miedosa. Se convierte en ese espejo que al asomarnos nos devuelve una imagen escabrosa y brutal de nosotros mismos. Entendemos entonces que la civilización no es más que una fachada, una mentira que todos aceptamos para poder vivir en relativa paz. Sin embargo, en el fondo sabemos que posar de cultos no oculta el hecho básico de que en cada uno de nosotros vive un salvaje, un bárbaro dispuesto a embestir sin compasión a la primera provocación. Y esa es precisamente la virtud de la película: recordarnos entre chiste y chanza que somos animales a medio domesticar y que el maquillaje de la ilustración y la racionalidad se nos cae en cualquier momento.

Por último, el discurso vengativo de Romina es notable. Está al mismo nivel del discurso de Jules en Pulp Fiction (1994).

M. Dolores Collazos

Lo político en el Western [en más palabras]

Ricky Nelson y John Wayne y Dean Martin

Pensar en géneros cinematográficos es pensar en el Western. Los géneros cinematográficos nacen de la repetición de fórmulas exitosas y el universo Western es prueba de ello. Desde que los productores de Hollywood, hombres de negocios antes que cineastas, descubrieron lo fascinante que resulta para el público la conquista del oeste, no han parado de repetir estereotipos. En el Western las mujeres son madres, esposas, hermanas o prostitutas que necesitan protección; los hombres son anglosajones autoritarios que se enfrentan con bandidos o  indígenas nativos. La trama tiene lugar dentro de una estructura social incipiente –un pueblo pequeño e inseguro– cuya escasa población debe lidiar con problemas básicos ya resueltos en sociedades más complejas.

El Western clásico envía un mensaje muy claro: la realidad no es más que una mixtura entre lo civilizado y lo salvaje, lo culto y lo rudimentario, lo moral y lo inmoral. Los personajes del Western viven al borde del desmoronamiento de los principios sociales más elementales. La autoridad siempre es puesta en entredicho y esto justifica la aparición de paladines de la justicia, héroes de carne y hueso que evitan el caos haciendo del propósito estabilizador una empresa personal. Esta semi anarquía es el resultado de la lucha por instaurar la civilización, entendiendo por ésta un orden social unívoco fundamentado en la religión, el trabajo, la familia y el respeto a la autoridad. Es por eso que en el Western el empleo de la violencia es legítimo, pues es el único medio para doblegar a los enemigos del progreso y garantizar la estabilidad de los valores tradicionales frente a lo indómito del oeste.

El Western es profundamente político.  Al postular una serie de valores e instituciones como benévolas y deseables, el Western propone cierta hegemonía de la cultura dominante excluyendo patrones sociales diferentes. En el Western es impensable, por ejemplo, que una mujer no dedicada a la prostitución decida vivir sola, trabajar, y valerse por sí misma. De hecho, la gran hazaña del Western consiste en haber promovido mitos sociales fundacionales que ya difícilmente serán removidos de la conciencia nacional estadounidense, logrando llegar al gran público internacional. El Western enseña que la heterosexualidad y la familia son instituciones fundamentales para aceitar el engranaje social, que el estado, la policía y el sistema legal –encarnados en el tradicional Sheriff– son fuentes de poder legítimas e imprescindibles y que cierto grado de moral es necesario para el sano desarrollo de la vida pública.

 

M. Dolores Collazos